La historia de un niño…

Buenas noches.
Esta entrada pretende ser corta, pero, como siempre, no lo será. Me iré por las nubes, y este sentimiento de ahogo que ahora siento en la garganta habrá desaparecido, pero sólo de manera ilusoria, porque la herida seguirá ahí.

Y cuando hablo de “herida”, no me refiero a que me haya sucedido algo concreto, a que alguien me haya hecho daño o esté arrepentido de mis acciones en el pasado (que quizá pudiera estarlo, pero poco a poco comprendo que son los ladrillos que forman los escalones que nos invitan a avanzar).
nino-bebe-llorandoCuando hablo de “herida” me refiero a una forma de ser que tengo, que ha quedado tan anclada a mi interior, que muchas veces olvido que puedo cogerla y mandarla a paseo.
Me refiero al niño egoísta que vive enganchado a mi pierna (a veces a la derecha, a veces a la izquierda) y que no para de llorar, diciendo:
¡Quiero eso! ¡Quiero aquello!
¿Por qué nadie me llama?
¿Por qué nadie me pregunta qué tal estoy?
¿Dónde están todos?
¡Mira el teléfono! ¡Nadie llama!
¿Acaso nadie nos quiere?
¿Qué has hecho tú, tipo al que estoy enganchado, para que nadie nos quiera?
¡Tú eres el culpable! ¡Yo sólo quiero que alguien me haga caso!
¡Yo sólo quiero que alguien me quiera!
Yo soy perfecto, yo soy especial… así que todo el mundo ha de quererme.

ninos-llorando-aerolineas_101341¿Veis a lo que me refiero? 
Ese niño no existe de verdad, por lo que tampoco existe esa necesidad estúpida de ser atendido por los demás. Del mismo modo, no existe la necesidad de agradar a los demás.
Tenemos familia, pareja, amantes, amigos, conocidos, compañeros de trabajo… pero esta vida la vivimos en completa soledad.
Algunos dirán “No es cierto! Vivimos en sociedad!, pero sólo hay que pensar una cosa…
¿Desde dónde percibimos el mundo que nos rodea? ¿Dónde suceden los pensamientos? ¿Quién es el que vive?
Todo sucede en nuestro interior, y ahí sólo habitamos nosotros. Y somos sólo nosotros los que decidimos qué forma de pensar seguimos para vivir en este mundo…
jill-greenberg-crying-Mandinga-940-2¿Permitimos que el maldito niño de la pierna (izquierda o derecha) siga jugando con nosotros, y llore como un desgraciado cada vez que no reciba la llamada de esa persona que tanto espera? ¿Permitimos que ese niño, que no vale para nada, llore y llore porque no ha conseguido su gominola?
¿O mejor nos deshacemos de ese niño, lo enterramos bien lejos, hacemos un funeral en su honor, y empezamos a vivir nuestra vida con una forma de pensar más propia, más original, y fundamentada con una forma de ver el mundo más sana y natural?

¡¡Buenas noches!!

¡¡Buenas noches!!

Yo, y sólamente yo en este mundo. Vivo en soledad. Vivo en comunidad.
Primero he de sanarme yo para poder sanar el mundo.
Muchas gracias, y buenas noches.
Igor.

PD: un beso a los seres que habitan en mi universo. 

E

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s