Pienso y escribo sobre… DIOS

Buenas noches a todos…
¿Creer o no creer en Dios?
Esa pregunta trae de cabeza a millones de personas en este mundo.
Tanto si piensas de una forma u otra, siempre encontrarás amistades y enemistades.
El concepto “tu dios” es subjetivo, y jamás coincidirá al 100% con el “dios” o “no dios” de otra persona.
La espiritualidad es algo muy íntimo y personal (como la ropa interior, el jabon íntimo o nuestas más oscuras fantasías), y por eso no debería extrañarnos ver que otras personas tienen una forma tan particular de vivirla.

¿Puede que en nuestro interior exista el potencial para acercarnos, comprender y vivir todas y cada una de las formas de espiritualidad de nuestro planeta?

¿Puede que en nuestro interior exista el potencial para acercarnos, comprender y vivir todas y cada una de las formas de espiritualidad de nuestro planeta?

Cuando decimos “Dios, aquí, en occidente, nos viene a la mente el cristianismo, el mundo católico, el monoteísmo
Si yo me presento ante un grupo de personas y digo alegremente ‘hola, creo en Dios‘, casi siempre habrá alguien que diga cosas tales como:
-¿Has oído lo último que ha dicho el Papa?
-¿Qué te parece Francisco I?
-¿Y qué opinas de lo que dice la Biblia sobre la homosexulidad?
-Sí, sí, mucho Dios, pero la única Iglesia que ilumina es la que arte…

De hecho, al escuchar la palabra "dios", muchas personas tienen una imagen como ésta en su mente.

De hecho, al escuchar la palabra “dios”, muchas personas tienen una imagen como ésta en su mente.

Mmm… ¿¡Perdona!?
¿Qué tiene que ver el cristianismo, el mundo católico, con mis creencias? ¿Qué tiene que ver todo “eso” con mi forma de vivir la espiritualidad? ¿Qué tiene que ver Dios en todo eso?

Somos humanos, personas… todos somos iguales, y todos tenemos derecho a vivir nuestra espiritualidad de la mejor forma posible, pero siempre sin dañar a nadie, respetando y valorando todas las opiniones alrededor nuestra.

Nuestra religión NO es mejor que la del vecino.

Debemos empezar a ser menos totalitarios, divisiorios, separatistas, absolutistas, dualistas.
Es la hora de comprender que nuestra forma de vivir los sentimientos y el mundo que nos rodea es algo absolutamente subjetivo.
Por ello, es necesario asentar unas bases comunes sobre las que asentar nuestra moralidad.

Existen personalidades, como Mahatma Ghandi, que sirven de ejemplo a muchas personas en el mundo entero. Religiones como el hinduísmo nos brindan grandes "maestros" como él.

Existen personalidades, como Mahatma Ghandi, que sirven de ejemplo a muchas personas en el mundo entero. Religiones como el hinduísmo nos brindan grandes “maestros” como él. Por extraño que parezca, a pesar de haber sido nominado más de cinco veces al Nobel de la Paz, jamás recibió tal galardón.

Los Derechos Humanos son una buena base sobre la que edificar nuestro comportamiento, ya que son absolutamente válidos tanto para creyentes, como agnósticos y ateos. Ninguno de ellos se verá menospreciado, y todos conservarán el derecho de vivir su espiritualidad de una forma libre y sin censura.
Claro que, para que esto sea posible, muchos deberían agachar la cabeza y realizar cambios en su forma de actuar.

Respetar, tanto de forma pública como en privado, el resto de formas de espiritualidad (que ningún religioso se mofase en la soledad de su casa de los que no creen en Dios, o que los ateos no odien por sistema a la gente que sigue una religión).
Favorecer y dar salida a las leyes que luchen por un estado laico, ya que por ejemplo, en España, no sólo viven personas católicas o cristianas, sino que son muchísimas las personas que tienen otra forma de pensar, y no deben ver afectadas sus vidas por decisiones de políticos que desean imponer forma de ver la vida a la sociedad (véase por ejemplo las “batallas” que trae la asignatura de religión, o todo lo referido al matrimonio homosexual) (lo mismo se podría decir en los dos sentidos, ya que existen ataques gratuítos por parte de los ateos a los cristianos).
Favorecer la enseñanza de la religión en sus respectivos templos y en los núcleos familiares, de modo que los padres se involucrarían al 100% en la educación religiosa de sus hijos (siempre y cuando dicha educación no pise ninguno de los derechos humanos).

Madre Teresa de Calcuta, otro ejemplo a seguir para muchas personas en este mundo. Ella sí que recibió el Premio Nobel de la Paz, pero ella pidió que no se realizase ningún banquete para celebrarlo (como se hacía en otras ocasiones), y que el dinero de dicho banquete fuese destinado a alimentar a los más pobres.

Madre Teresa de Calcuta, otro ejemplo a seguir para muchas personas en este mundo. Ella sí que recibió el Premio Nobel de la Paz, pero ella pidió que no se realizase ningún banquete para celebrarlo (como se hacía en otras ocasiones), y que el dinero de dicho banquete fuese destinado a alimentar a los más pobres.

Ser padre no te da poder absoluto para manipular y condicionar la educación de tu hijo. Del mismo modo que hay que asentar nuestra base moral en unos acuerdos comunes, la educación básica de los hijos debería ir enfocada de la misma manera.

Seguramente se pueda añadir muchísimo más a estos pensamientos que rápidamente me vienen a estas horas de la noche, pero, si tuviese que hacer un resumen de los mismos, diría:
La relación de tú con Dios, con la vida, con el Universo, con el Cosmos, con la Verdad, con lo objetivo, con el Todo… es sólo cosa tuya, y jamás deberás imponerla a otro, porque su forma de vivir la vida es en principio igual de válida que la tuya.

XIV Dalai Lama junto a Juan Pablo II, ambos también referentes para muchas personas a lo largo del mundo. El primero, también Nobel de la Paz, dijo en su momento: “He visto a algunos amigos que se convirtieron del cristianismo al budismo y que en el momento de la muerte tenían un estado mental de confusión. En términos generales no estoy a favor de la conversión; cada tradición tiene su método peculiar y único. Lo que realmente necesitamos es una ética secular, una espiritualidad laica, no religiosa”.

XIV Dalai Lama junto a Juan Pablo II, ambos también referentes para muchas personas a lo largo del mundo. El primero, también Nobel de la Paz, dijo en su momento: “He visto a algunos amigos que se convirtieron del cristianismo al budismo y que en el momento de la muerte tenían un estado mental de confusión. En términos generales no estoy a favor de la conversión; cada tradición tiene su método peculiar y único. Lo que realmente necesitamos es una ética secular, una espiritualidad laica, no religiosa”.

¿Es todo esto que he dicho “adoctrinamiento”? Quizá… Se podría ver como un adoctrinamiento sano.
Para mejorar el mundo todos imponemos un poco nuestra forma de ver la vida.
Lo que sucede es que hay gente que desea imponer su forma de vivir la vida para adoctrinarnos y evitar que amemos a quien deseamos amar… opinemos lo que queremos opinar… escribamos, pintamos o compongamos lo que deseemos crear… Hay mucha gente que quiere vernos sumidos en un mundo gris, al estilo de Un Mundo Feliz o 1984.
Por eso debemos LUCHAR, para evitar que nuestra verdadera vida no quede atrapada en las fauces de esa gente que sólo nos quiere adoctrinar…

Un fuerte abrazo, Igor

Rompe las cadenas que te adoctrinan, y comienza a vivir tu vida.

Rompe las cadenas que te adoctrinan, y comienza a vivir tu vida.

VIVE, DESCUBRE, Y NO ADOCTRINES

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