Sobre viejas amistades, y la ruptura de ellas…

Buenos días por la mañana amaneciendo.

Tan sólo un día para que termine el año, y trato de repasar mi vida al máximo posible.
Gracias a las redes sociales puedo entrar en los perfiles de gente que conozco desde que tengo 4-5 años, y puedo ver lo mucho que han cambiado…
y sin embargo, sus gestos, sus miradas y sonrisas siguen ahí, como si el tiempo se hubiera detenido.

Ya da igual que tengan barba, que se pongan piercings o se tratuen el cuerpo entero.
Algo de ellos siempre permanecerá.

Del mismo modo que observo las fotos, pienso en los sucesos “cíclicos” de mi vida. Estos sucesos son los que se repiten, como si de un patrón se tratara, a lo largo del tiempo. Y puedo ver que algunas amistades se han roto o deteriorado por una discusión que más o menos se origina de la misma forma:
Siempre me encuentro en medio de dos grupos o personas. Yo siento aprecio por ambas partes, pero entre ellas no hay muy buen rollo, por lo que un día surge la tensión, y, por consiguiente, el enfado y la discusión. Entonces, de manera más o menos involuntaria, me toca tomar parte en la trama.

fightingfair1

Yo siempre he sido muy poco de discutir y de crear conflictos, y eso es algo que molesta a ciertos personajes. Siempre se han quejado de lo “poco que hablo” para dar mi opinión.
De hecho, existen personas que creen a pies juntillas que yo no tengo opinión y que soy fácilmente manipulable.

Pero no quiero alejarme del tema. El kit de la cuestión es que, en el momento que debo dar mi opinión, me gusta ser sincero, y digo lo bueno y lo malo a la parte que me está reclamando esa atención (porque siempre, desde un principio, he querido que aclaren sus problemas como personas y no como niños de 10 años). Y si me meto en el problema, es porque quiero tratar de solucionar el jaleo

Pero siempre, SIEMPRE (o casi siempre) salgo escaldado de la movida, por lo que, lo único que logro, es que ninguna de las dos partes me hable.

Y para más INRI, a día de hoy entro en Facebook y observo cómo esas dos partes, que se odiaban a muerte y yo traté de juntarlas (y al intentarlo dejaron de hablarme), vuelven a estar juntas y presumen en sus fotos de lo feliz que se encuentran…

Que coooosas más raras tiene la vida 🙂
Buenos días!!
Igor H

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