Las máscaras, y la luz interior

Las relaciones humanas son muy complejas, pero no tienen por qué ser complicadas…
El malestar, ¿es real? ¿o nos dejamos llevar por una invisible corriente popular?
El pesimismo se ha convertido en una costumbre bastante extendida, y el creernos el centro del Universo también lo ha hecho.

Siempre hay algo de lo que quejarse. Incluso existen personas que no les gusta el fútbol y se quejan de cuando a su equipo (generalmente el de su país, ciudad, continente o planeta) le anulan un gol o les hacen demasiadas faltas.

El metro, un lugar perfecto para pasárselo bien observando a la sociedad...

El metro, un lugar perfecto para pasárselo bien observando a la sociedad…

Un grupo de personas se encuentran en el metro. Todos son compañeros de trabajo, pero no tienen la suficiente confianza entre ellos para preguntar: “¿Cómo está la familia?”, “¿Qué tal está tu hijo?”…
Ni siquiera tienen la confianza necesaria para decir algo como: “Acabo de terminar el último libro de este autor. Te lo recomiendo”.
Entonces… ¿de qué hablarán? Podemos acercarnos como haría el narrador de Capital y observarles.
Para no tener que vivir esos incómodos silencios en los túneles de metro (esos silencios tan incómodos para algunos, tan necesarios para el alma), recurren al tema que más cerca tienen: el trabajo.
Y, ya bien sea por afán de protagonismo, victimismo, egocentrismos… se dedican a inventar una obra casi ficticia y muy subjetiva sobre lo que sucede en el trabajo, con frases del tipo: “Yo lo hago todo bien”, “Yo soy el único que trabaja”, “Mis compañeros/jefes no saben hacerlo tan bien como yo“, “Todos llegan tarde, no como yo, que llego diez minutos antes”.
Siempre yo, yo, yo, yo, sólo yo, y nadie más que yo.

Otra modalidad de conversación es:
-Hay que ver cómo nos tratan en el trabajo…
-Es verdad… ¡Ay, que vida ésta!
-Sí, sí. Hay que ver que mal están las cosas…
-Tenéis razón. Estoy taaan cansado… No quiero ir a trabajar.
-Con lo bien que estaríamos en casa, con este tiempo tan bueno que hace…
Y, sin que lo preparemos, ese guión casi pre-fabricado se convertirá en la tónica de ese y los próximos encuentros con esos compañeros de trabajo. Todos tenemos algo de lo que quejarnos. Siempre. Si buscamos en profundidad, siempre encontraremos algo. Todo será un problema, y nosotros las víctimas.

Sería realmente extraño escuchar conversaciones más positivas. De hecho, si en algún momento sucede tal error, siempre habrá alguien para dudar de la bondad, del bienestar de las personas. Veamos un corto ejemplo práctico:
-¿Qué tal todo? -pregunta la mujer a su compañero de trabajo mientras toman asiento en el vagón de metro.
-Pues la verdad que todo bien -comenta el joven sonriendo.
¿¡SEGURO!? -pregunta realmente extrañada la mujer, poniendo cara de asco con una extraña mueca en los labios.

¿¡Estamos locos!? ¿Acaso todos en el mundo han de tener problemas?

Se va a enterar el próximo que me haga preguntas tontas en el metro...

Se va a enterar el próximo que me haga preguntas tontas en el metro…

Los humanos tenemos un instinto tribal y, como en toda tribu, la unión hace la fuerza. Seguramente actuemos así para poder desahogarnos, para comprobar que no estamos tan locos y neuróticos como a veces creemos estar, para poder llevar mejor las penas a nuestras espaldas, para ver que no somos los únicos que lo pasamos mal.
El peligro de hacer este es entrar en un círculo vicioso del que cuesta salir, y por lo general entramos a dicho círculo a causa de un hecho pasado que nos marca inconscientemente.

Hecho —> Visión Negativa —> Mal Estar —> Mal pensar/Mal hablar —> Interacción con el exteriór (2ª o 3ª persona) –> Se alimenta la Visión Negativa y el Mal Estar –> Se fomenta el Mal pensar/Mal hablar –> Interacción……….
Y así hasta que tomemos la iniciativa de salir de este círculo de negatividad.

Somos mente y cuerpo, pero el mal estar, la depresión, la ira… tienen su origen en la mente. Cierto es que debemos cuidar nuestra forma de hablar y actuar, pero todo tiene su origen en la mente creída y egoísta, que no es lo mismo que decir que el origen está en el alma, ya que ella es la esencia de nuestra existencia, es el núcleo de luz/amor/paz que todos llevamos dentro. Sin embargo, enmascaramos nuestro alma con orgullo, arrogancia y egocentrismo. En realidad son máscaras débiles, pero hay que logra actuar con iniciativa y bondad para poder eliminarlas y evitar que regresen a nosotros.

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¿Qué podemos hacer para romper la barrera del ego?
Es normal y natural que todo ser sensible busque lo buena y huya de lo malo, pero en el momento de actúar, en el día a día, es difícil ver la realidad y actúar con corrección. Todo sucede muy deprisa, y muchas veces no estamos preparados para afrontar las situaciones.
Por ello, es mejor que, en la soledad de nuestro hogar o en un enterno familiar, hagamos una serie de meditaciones (o, en su defecto, pensemos sobre el tema).
De este modo, nuestra mente se irá acostumbrando a observar todo de una forma más luminosa y no con la “masa oscura” y las máscaras que llevamos a todas horas.

En el mundo en el que vivimos, con el cuerpo humano que tenemos, es realmente complicado vivir en la ‘luz’, pero si llegamos a comprender que vivimos en una realidad ilusioria, podemos ir lentamente dejar de vivir desde el ego y acercarnos un poco más a las leyes luminosas del alma, de la esencia, de la paz, de Dios, o del nombre que nos haga sentir más cómodos (ya que las palabras, palabras son, y no son suficientes para describir la realidad y lo que llevamos en nuestro interior).
De este modo, al eliminar las máscaras, la luz del alma traspasa las fronteras del inconsciente y puede materializarse en acciones y pensamientos más útiles para nosotros y para el resto del mundo, de los seres sensibles.

Nuestra vida es un continuo camino hacia la muerte, una eterna travesía hacia la destrucción del egoísmo y un acercamiento hacia la luz.

Un eterno camino hacia la luz...

Un eterno camino hacia la luz…

Esta entrada se la dedico a Fran 🙂
Un saludo, Igor Hernández.

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Una respuesta a “Las máscaras, y la luz interior

  1. Hola Igor, que razon tienes…me e sentido muy identificada con el momento vagon de metro y compis de trabajo jejejeej…que malll….y el yo , yo, y yo….eso lo e vivido pero en el tren jejejej….es normal, de que hablas con un compi que te han impuesto??? no es tu amigo, no te da confianza….pues nada a escuchar sus tontadas y ya esta….pero es incomodo de narices….y lo de solo contar cosas pesimistas, eso a la orden del dia, sera porque en el fondo les da miedo decir cosas optimistas y que se les chafe??? podria ser eso…mira lo mejor es…tener una sonrisa a tiempo, cuando estes pesimista sonries y te cambia todo…lo tengo comprobado…y lo mejor… es salir corriendo de las personas que nada mas que llenan la cabeza de mierda…con las cosas tan bonitas que hay en el mundo y el dia a dia…muchos besos y felicidades por tu escrito.

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