La Escritura Curativa I

Madrid, día 29/05/2012
¿Quién soy? ¿Qué es lo que quiero ser? ¿Qué necesito para vivir?

Mi nombre es Igor. Vivo en Madrid, y tengo 26 años. Vivo con mi pareja, ahora mi marido. Es difícil decir quién soy, así, con palabras. Es complicado definirse a un mismo sin recurrir a otras referencias.

No somos independientes. Todos dependemos de los demás, de nuestra vida, de nuestra familia y pasado. Somos el resultado de infinitas interacciones en nuestro particular Universo.

No sólo soy el resultado de mis acciones pasadas. Soy el resultado de mis proyectos futuros, de la proyección que yo tengo de mi vida hacia el mañana.

De ahí debería responder a la segunda pregunta, qué es lo que quiero ser.

¿Ser escritor? ¿Creador? ¿Persona feliz? ¿Qué se puede llegar a ser en la vida?

Nos programan para hacernos creer que sólo se puede llegar a ser lo que la sociedad te permite ser, y así nos hacen ver que grandes artistas y pensadores del mundo han sido así por la suerte que han tenido en la vida. ¿Por qué esa suerte no la voy a tener yo?

Quizá ellos nunca tuvieron un referente sobre el que apoyarse, y quizá sí tuvieron suerte, pero… ¿por qué una persona no puede luchar por lo que de verdad quiere ser?

Yo, Igor, quiero ser feliz. Y siendo feliz, quiero ver alguien que haya vivido, y que al momento de morir sea capaz de decir: “sí, lo he conseguido, he logrado vivir de acuerdo a mi vida, a mis creencias“.

Quiero tener la certeza de que en todo momento mi alma fluye libre hacia el Universo, hacia las personas que me rodean.

Es egoísta decir “quiero ser escritor para ser conocido”, porque ahí es el ego el que se alimenta, el que se nutre y empieza a decidir nuestras próximos pasos.

Si yo dejara a mi ego hablar, me tiraría de los pelos cada vez que viera que vendo poco en Amazon o cada vez que felicitasen a alguien y a mi no, habiendo hechos los dos lo mismo.

Todo es complejo de definir, pero todo tiene un significado y un por qué.

No quiero alimentar al ego, pero el ego vive en mi, y reclama su parte de atención. Es como la serpiente venenosa a la que no se puede asesinar por ser Hija de Dios.

El ego cree saberlo todo, y el Yo es humilde.
Quiero llegar a estar cerca del Yo.

Una vez en el Yo, quiero saber usar lo que Dios me de para poder ayudar a los demás. Hay algo en mi (que creo que no es el ego) que me hace ver que puedo ayudar a los demás gracias al arte. ¿Por qué creo que no es el ego? Por que fluye, porque es como energía que entra y sale por mis poros, porque mi mente continuamente mira todo como si fuera arte. Es algo que llevo desde la infancia.

Todo lo convierto en sonidos, en música, en pintura, en letra. Transformo la realidad y creo mis propios símbolos. Y todo ello me hace sentir bien. No deseo sacar beneficio egocéntrico. El único beneficio que saco es cuando me refugio en el arte para lanzar afuera mis obsesiones.

Eso es algo que caracteriza mucho a Igor. Sus obsesiones. Continuamente tiene pensamientos persistentes en la cabeza; a veces relacionado con el sexo, otras con el género, en ciertas ocasiones con la ley del karma.

Deseo encontrar a través del arte la forma de unir a Dios y al mundo. Es un objetivo prácticamente imposible, pero tengo la certeza que a través de símbolos (bien explicados) se puede llegar a ayudar a gente a limpiar las manchas que les impiden ver la realidad.

Eso es algo continuo en mi personalidad. El deseo de ayudar, mediante el arte, a los demás. Quizá el ego también actúe en este punto, cuando observa que no recibe respuesta por parte de las personas “ayudadas”. Absurdamente espero algún tipo de señal.  Poder mostrar fácilmente el poder del mal ejerciendo acción en “Proyecto AC7“, el vislumbrar un poco la realidad de los árboles genealógicos y su poder en nuestras vidas gracias a “Vida Seminueva en Venta” o “Caballero de Bastos“…

Soy tonto al creer que alguien puede comprenderlo, pero no porque yo sea muy listo y me ría de la gente que no llega a comprenderlo; más bien todo lo contrario.

Soy tonto al creer que tienen mi mismo lenguaje, un lenguaje para “escribir” y “leer” mi propio Universo. Un lenguaje absurdo para el mundo, pero sólo útil para mi. Nadie más debe entenderlo, y es mi obligación explicarlo.

No quiero ser un David Lynch de la vida, ni tener que tener a gente que analice los símbolos de las cosas que hago. Es obligación mía dejar las cosas claras.

Como puede verse, para definir a Igor, por el momento, hemos de acercarnos al arte. Sin el arte no sabría cómo sería mi vida en la actualidad.

No puedo imaginarme una vida sin componer en piano, sin interpretar mis canciones, sin escribir, sin pintar en lienzos, sin llenar cuadernos y cuadernos con pensamientos y dibujos a bolígrafo.

Es difícil de imaginar el día de hoy sin los pensamientos de futuros proyectos.

Así que, si tuviera que decir qué necesito para vivir, para no salirme de lo que hablamos, diría que necesito el arte, el arte puro, el arte luminoso, el arte útil, el arte que mueve algo en nuestro interior.

Y sin lugar a dudas, para vivir, necesito amor.

Y ante todo, como somos seres humanos, para vivir necesito que siga latiendo mi corazón.
Un saludo, Igor

Anuncios

Una respuesta a “La Escritura Curativa I

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s