Tu, yo, él, lector y autor

Creernos mejor que los demás. ¿Con o sin motivo? No es bueno caminar por la vida con la vista fijada en el suelo, en nuestros pasos melancólicos mientras nos arrepentimos hasta de haber nacido en este mísero mundo. Pero del mismo modo, tampoco es bueno caminar con la vista fijada en nosotros mismos, en nuestro propios pasos, viéndolos como oro reluciente cuando no son más que pasos que morirán al igual que todo en esta vida.

Nos creemos importantes, pero… ¿por qué? Necesitamos reafirmar nuestra forma de ser no en nuestro interior, si no en el exterior, donde todo varía sin cesar y dónde sólo actuamos donde perfectamente podemos hacerlo. ¿Es necesario menospreciar la vida de los demás? En absoluto. ¿Es bueno el camino que nosotros estamos recorriendo? Si te hace sentir bien, feliz y en paz, seguramente sea bueno… ¡pero sólo para ti mismo! ¡jamás trates de imponer tus pensamientos a los demás!

Somos unos creídos. Pensamos que hablando entre amigos, en el trabajo, en el maetro o en el autobús vamos a arreglar el mundo. Los debates existen para llegar a un acuerdo común entre dos partes (siempre que una de las dos partes enfrentadas no rechaze su propia opinión, y adopte la contraria). Los debates existen para poner en práctica nuestra educació e inteligencia, así como la sabiduría que todos llevamos dentro y poco a poco vamos cultivando y haciendo uso de ella. Los debates existen para avanzar, para fomentar la creatividad de las personas, para hacernos pensar y evolucionar como seres humanos.

Pero los seres humanos no somos perfectos, más bien somos animales cabezones que no aceptan que existan otros puntos de vista, otras opiniones diferentes a la nuestra… ¡y lo que menos aceptamos es que la gente sonría teniendo otras opiniones diferentes a la nuestra! De este modo los debates se convierten en gritos, en golpes, en daños, en heridas al alma. Por un lado se crean nudos en la garganta, por otro lado enfados inexplicables. ¿Acaso el mundo funciona mal por los que piensan diferente a nosotros? ¿no será que el mundo funciona mal por gente que piensa como nosotros? ¿no seré yo unos de los colaboradores al desajuste del mundo?

Negamos nuestros errores.

Negamos nuestros malos pensamientos.

Negamos que nosotros podamos estar equivocados.

Negamos la parte pacífica de nuestra alma y deseamos cambiar el mundo que nos rodea.

Deseamos arreglar el mundo ajustándolo desde nuestra manos, desde nuestra boca, desde nuestro cerebros. Nos vemos como roboces que interactúan con el mundo y debaten contra él. Somos una carcasa que actúa de acuerdo a las sensaciones que recibe del exterior. Hablamos sin conocer la esencia de las personas, sin acercarnos a sus pensamientos, sin descubrir la verdad de la vida (verdad que jamás será conocida).

Tú, que escribes estas palabras, criticas sin saber por qué actúan de esa manera, sin preocuparte siquiera en saber si lloran o ríen, si sonríen por la vida que tienen, o si, sin embargo, luchan por mejorar. Te quedas con la imagen que reciben tus ojos, con las palabras/sonidos que llegan a tus oídos. Consideras que las personas son sólo eso, una sucesión de marionetas que repiten lo que oyen, que actúan de acuerdo a un patrón y no piensan por ellos mismos… todos, menos tú. eres especial, de verdad sabes manejar tu vida, dices a los demás que tienes todo controlado, que eres feliz con los pasos que das… pero sabes que eso es mentira. Y sabes que es mentira no porque por las noches llores en soledad, no porque dudes de lo que te rodea… sabes que es mentira porque lo dijiste en su momento. Fue un error, pero lo dijiste. Y vives condenándote por las palabras que en su tiempo dijiste, y en lugar de matar al antiguo “yo”, le ocultas y refuerzas tu cuerpo, tu exterior, tu coraza, tu máscara.

Piensas que para arreglar el mundo hay que actuar desde el cuerpo, cuando en realidad hay que actuar desde el interior, eso que está más al fondo que tu propio cuerpo, más al fondo de tu propia alma. No puedes seguir pensando que para ser feliz ha de cambiar el mundo, que todo ha de encajar de acuerdo a lo que tú eres. Hasta que no hagas ‘click’ en tu interior, mejores y te arregles a ti mismo, no podrás caminar por el mundo que pronto terminará. Al menos para ti lo hará. No sabes cuándo ni cómo, pero todo terminará.

Pero , yo, autor, Igor… cuando leas lo que escribes dirás: “que cierto”, pero cuando publiques esta entrada y cierres la ventana regresarás al mundo del cuerpo, del baile de máscaras y disfraces. Te reirás de las personas que digan eso mismo que tú ves como “buena acción”. Sólo sabes actuar bien.

Tú, Igor o cómo quieras que te llames, eres un perfecto espejo sobre el que soltar los malos pensamientos. Gracias por falsamente servir de inspiración.

Un saludo, tú, yo, el autor y lector, Igor.

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2 Respuestas a “Tu, yo, él, lector y autor

  1. Igor, autor, eres un regalo para el alma. ¡Qué suerte que este blog es público y cualquiera lo puede leer!
    Supongo que todos somos víctimas de nuestra forma de ser y aunque intentamos ver, si no vemos, no vemos; aunque intentamos abrir nuestra mente seguimos dándonos contra la pared.

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