La muerte en el piso de enfrente

En honor a un ser que sólo conocía de vista.

Tan sólo cinco segundos. Levantarse de la silla y mirar por la ventana. Ver la bestia atacar al ser indefenso.

En menos de los que dura un parpadeo termina una vida. Un ser vivo, sensible. No era un hombre, pero igualmente un ser vivo.

Pestañeo los ojos y la bestia termina con el ser indefenso, ese pobre pájaro que veo encerrado en su jaula desde el día en que me mudé. Los dulces trinos jamás volverán. Las salvajes garras del halcón se los llevaron. Una vida, tal vez insignificante para todos. Una vida que se termina en menos de lo que dura un latido de corazón. Una vida que hace que surja un nudo en mi garganta.
No es la primera muerte o persona muerta que contemplo, no será la última. Pero es la primera vez que la muerte se muestra con su verdadero rostro, tan natural, tan real, tan bello y a la vez tan espantoso.

Se presenta en nuestras vidas con la más variopinta máscara, y se lleva parte de nosotros. Siempre pensaremos que es injusto, pero la vida continúa. Un ser buscando alimento, otro ser pidiendo a gritos no morir. La cadena de la vida sigue su curso, y yo, desde el otro lado, en menos de cinco segundos lo he visto todo.

En menos de cinco segundos un pájaro ha caído. El halcón alzó las alas y regresó a su mundo.

Cualquiera de nosotros puede ser el pájaro. Estar tranquilos encerrados en nuestro mundo-jaula, caminando tranquilamente por las calles perfectamente delimitadas de nuestra ciudad, y encontrarnos cara a cara con ella, la muerte halcón. Un coche, un atraco, estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Ella se presenta sin previo aviso, siempre elegantemente, siempre dejándonos marcados.

A veces surgen situaciones que nos ayudan a recordar lo que en otras ocasiones hemos leído (cosas que ya sabíamos desde hacía tiempo, pero a veces no queremos creer). Pienso en el tiempo, en la muerte, en la impermanencia de las cosas. Lo que hoy es bueno, mañana es malo. Lo que hoy es amor, mañana podrá ser odio. Nada es para siempre. Nada es estático. Todo está en continuo cambio. Yo, el mundo. Mi pareja, mi familia. Todo tiende a desaparecer, a la muerte, a la nada.

Trato de no pensar en ello y abro mi libro de ciencia ficción. Pero aún así, el halcón sigue en mis pensamientos…

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